La importancia del lenguaje corporal en la entrevista de trabajo

El currículum vitae es el primer acercamiento a un proceso de selección. Una vez que la empresa lo ha aceptado, el paso siguiente es la entrevista personal. Para acudir a esta cita, es recomendable cuidar no sólo tu aspecto, sino también tu lenguaje corporal.
En cinco minutos, el seleccionador decidirá si eres la persona adecuada, no sólo por tu experiencia profesional, sino también por tus gestos y tu forma de expresarte que han de confirmarle que tú eres la persona que están buscando.

Durante la entrevista, debes evitar acciones como cruzarte de brazos, estar inquieto, cruzar las piernas (posturas cerradas) o con los brazos levantados sobre la cabeza. Con estos movimientos corporales parece que estás intentando poner un límite a nuestro interlocutor o que le estás faltando al respeto.
El reclutador se va a fijar, también, en la manera cómo te sientas, cómo estás parado o parada, la forma en que caminas, e incluso la manera en la que estrechas la mano porque revelan actitudes y sentimientos sobre ti mismo. Cada detalle es importante y cuenta.

Una forma sencilla de comprobar si interesa o no lo que se está contando es observar a tus amigos o familiares cuando hablas de la película que acabas de ver.
Si éstos pasan de escuchar con atención a estar con los brazos cruzados o con una mano apoyada en la cara, por lo general, indican aburrimiento, falta de interés o que su atención está en otra parte.

Esa misma impresión puede deducir un reclutador cuando adoptas estas posturas durante la entrevista, y como consecuencia ser considerado no apto para el puesto. Con el fin de crear un sentimiento positivo en tu interlocutor, pon en práctica los siguientes consejos:

  • El saludo. La primera impresión que va a tener de ti el seleccionador será en saludo. Por ello, al saludar, inclina tu cuerpo ligeramente hacia delante (esto indicará que tienes una personalidad atenta y sociable). Al estrechar la mano, el saludo debe ser firme, apretando lo suficiente y sin utilizar demasiado la fuerza (así transmitirás seguridad, confianza y cierta calidez).

  • La forma de sentarte. La postura adecuada al sentarte debe ser erguida, sentándote en el centro y fondo de la silla, conservando brazos y piernas abiertos y colocados naturalmente en sus soportes. El sentarse en el borde de la silla denota nerviosismo, así como estirar las piernas o recostarse en el asiento indican una falta de respeto hacia nuestro interlocutor.

  • Las manos. Muévelas sutilmente mientras hablas y acompáñalas con un ligero movimiento de cabeza, sobre todo en aquellos momentos en los que quieres dar importancia a algo. Esto demostrará tus dotes de comunicación y seguridad en uno mismo. Si no, observa las manos de los políticos cuando realizan un discurso.

  • Movimientos a evitar. Retroceder el cuerpo (ir hacia atrás), dejando únicamente la mano enfrente, o girarte tratando de evitar la cercanía con el reclutador son movimientos corporales que denotan un rechazo, desconfianza e inseguridad.

  • Pero ante todo no olvides ser natural.